Durante el confinamiento vemos como algunas nuestras necesidades más básicas están en peligro: nuestro sustento económico, el contacto con nuestros seres queridos tanto físico y emocional y la integridad física nuestra y de nuestra familia. Además, nuestra rutina diaria se ve interrumpida sin poder procesarlo. Este cambio descompensa nuestro “andamio interno”.

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